Receta de Ensalada de Burrata con Helado de Mandarina
Ingredientes (Para 2 personas)
- 2 Burratas frescas de calidad superior (unos 150g cada una).
- 2 bolas de helado de mandarina (preferiblemente artesanal o sorbete de alta intensidad cítrica).
- 100g de brotes tiernos (rúcula, canónigos o espinaca baby).
- 50g de pistachos tostados y ligeramente picados.
- 1 mandarina fresca (en gajos limpios, sin piel blanca).
- Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) de variedad Arbequina (por sus notas frutales).
- Sal en escamas (tipo Maldon).
- Reducción de vinagre balsámico (opcional) o unas gotas de miel de azahar.
- Hojas de albahaca fresca o menta para decorar.
Preparación
- Preparación de la base: En un plato llano o fuente elegante, crea una cama con los brotes tiernos. Aliña ligeramente solo con unas gotas de AOVE para que brillen, pero sin saturar.
- El protagonismo de la burrata: Escurre bien las burratas y colócalas con cuidado en el centro de la cama de brotes. Con un cuchillo afilado, realiza un pequeño corte en cruz en la parte superior para que el corazón cremoso (la stracciatella) se asome ligeramente.
- El toque cítrico: Reparte los gajos de mandarina natural alrededor de la burrata y espolvorea los pistachos picados para añadir una textura crujiente.
- El contraste térmico: Justo antes de servir, coloca una bola generosa de helado de mandarina sobre cada burrata o inmediatamente al lado. Es vital que el helado esté muy frío para que el contraste de temperaturas sea el protagonista.
- El toque maestro: Corona el plato con un chorrito de AOVE premium, una pizca de sal en escamas y las hojas de albahaca fresca.
Información Nutricional (Por porción)
- Calorías 420 kcal
- Grasas 28g
- Proteínas 18g
- Carbohidratos 24g
- Fibra 3g
Esta receta no es solo un plato, es una experiencia sensorial que desafía los límites entre lo dulce y lo salado, lo cremoso y lo cítrico. Si buscas sorprender en una cena especial o simplemente elevar tu repertorio culinario, esta Ensalada de burrata con helado de mandarina es tu mejor aliada.
Un Viaje desde Puglia hasta el Mediterráneo Cítrico
La Ensalada de burrata con helado de mandarina es un ejemplo brillante de la cocina de vanguardia que respeta el producto tradicional. La burrata, originaria de la región de Puglia en Italia, nació a principios del siglo XX como una forma ingeniosa de aprovechar los restos de la elaboración de la mozzarella. Su corazón de nata y pasta hilada la convierte en el lienzo perfecto para sabores audaces.
Por otro lado, la incorporación del helado de mandarina responde a la tendencia del «contraste térmico y de texturas» que ha dominado la alta cocina europea en la última década. El uso de cítricos en platos salados no es nuevo en la gastronomía española, donde la mandarina de la Comunidad Valenciana aporta esa acidez necesaria para cortar la grasa de los lácteos. Al convertir la fruta en helado, transformamos el aliño en un elemento dinámico que se funde poco a poco, creando una salsa cremosa y refrescante a medida que el comensal disfruta del plato.
¿Por qué esta combinación es un éxito absoluto?
Cuando hablamos de la Ensalada de burrata con helado de mandarina, hablamos de equilibrio químico y organoléptico. La grasa láctea de la burrata tiene una afinidad natural con el ácido cítrico. Al igual que un buen sommelier marida un queso graso con un vino blanco ácido, el helado de mandarina limpia el paladar tras cada bocado de queso, permitiendo que cada bocado se sienta tan fresco como el primero.
Beneficios de sus ingredientes estrella
- La Burrata: Es una fuente excelente de calcio y proteínas de alto valor biológico. Aunque es calórica, su densidad nutricional es notable y aporta una saciedad duradera.
- La Mandarina: Rica en vitamina C y flavonoides, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. El uso de su versión en helado (si es sorbete artesanal) mantiene gran parte de sus propiedades antioxidantes.
- Pistachos y AOVE: Aportan ácidos grasos saludables (Omega-3 y 9), esenciales para la salud cardiovascular y para mantener una piel radiante.
Variaciones creativas para personalizar tu ensalada
Si quieres llevar tu Ensalada de burrata con helado de mandarina al siguiente nivel o adaptarla a lo que tienes en la despensa, considera estas opciones:
- El toque ahumado: Tuesta los pistachos con un poco de pimentón de la Vera o sal ahumada. El contraste entre el humo y el dulzor del helado es adictivo.
- Sustitución del helado: Si no encuentras helado de mandarina, un sorbete de limón y albahaca o incluso una granita de naranja sanguina funcionarán de maravilla.
- Añade textura cárnica: Unas lascas de jamón ibérico de bellota crujiente (pasadas brevemente por el horno) aportarán un punto de sal que elevará la experiencia a un nivel gourmet superior.
- Versión Vegana: Hoy en día existen burratas a base de anacardos que imitan sorprendentemente bien la textura. Combínalas con un sorbete de mandarina 100% fruta.
Consejos de experto para un emplatado de diez
Como copywriter gastronómico, he visto que «se come primero con los ojos». Para que tu Ensalada de burrata con helado de mandarina parezca salida de un restaurante con Estrella Michelin, sigue estos consejos:
- Vajilla: Usa platos oscuros (pizarra o cerámica azul marino). El blanco de la burrata y el naranja vibrante del helado saltarán a la vista, creando un impacto visual inmediato.
- Temperatura del plato: Si puedes, enfría ligeramente los platos en la nevera antes de montar la ensalada. Esto ayudará a que el helado de mandarina mantenga su forma por más tiempo mientras llevas el plato a la mesa.
- El orden de los factores: No pongas el helado hasta que todos los comensales estén sentados. La magia ocurre cuando el helado empieza a derretirse sobre la burrata abierta.
Un plato que enamora a turistas y locales
En las zonas costeras de España, desde la Costa Brava hasta la Costa del Sol, los chefs están redescubriendo el valor de las frutas locales en platos salados. Los turistas buscan experiencias que no puedan encontrar en sus países de origen, y la mezcla de una burrata italiana de calidad con la icónica mandarina española representa esa fusión mediterránea global.
Para el local, es una forma de redescubrir la mandarina, a menudo relegada al postre o al desayuno, como un ingrediente sofisticado capaz de liderar un plato principal o un entrante de lujo. Es, en definitiva, una oda a la frescura y a la creatividad sin complicaciones.
Conclusión: El momento de brillar en la cocina
La gastronomía es, ante todo, un acto de amor y curiosidad. Preparar una Ensalada de burrata con helado de mandarina demuestra que no tienes miedo a experimentar y que valoras los ingredientes de calidad. Es un plato que rompe esquemas, que genera conversación en la mesa y que, sobre todo, deja un recuerdo imborrable en el paladar.
¿Te atreves a probar esta explosión de sabor? No esperes a una ocasión especial para mimarte. Consigue los ingredientes más frescos que encuentres y convierte tu comedor en el mejor bistró de la ciudad.
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