En pleno barrio de Legazpi (junto al Planetario, Metro Arganzuela-Planetario), abre sus puertas Èter, un restaurante íntimo y vanguardista liderado por los hermanos Sergio y Mario Tofé. Con apenas seis mesas, Èter ofrece una experiencia culinaria sostenible e innovadora que ha «cambiado las reglas del juego» en Madrid. Desde su decoración minimalista de corte nórdico hasta sus menús degustación creativos, el local rezuma un encanto único. Su propuesta ha recibido premios de prestigio, incluyendo una estrella Michelin por una «cocina de gran nivel» y un Sol de la Guía Repsol 2022. En esta crítica repasamos mi experiencia completa, lo más destacado de Èter y también algunos aspectos a mejorar señalados por la clientela, para que locales y visitantes tengan toda la información antes de reservar.
Ubicación y ambiente
Èter se ubica en la calle del Granito 20, en el Barrio de los Metales de Legazpi (a dos minutos de la Plaza de Legazpi y cerca del Planetario). El ambiente es tranquilo y acogedor, muy diferente al bullicio del centro. Al entrar, llama la atención su sala pequeña pero luminosa, con muebles de madera y una atmósfera íntima. La decoración es muy sobria y contemporánea, con toques nórdicos y arte en las paredes. Este minimalismo aporta elegancia, aunque algunos clientes opinan que la estética es «tan neutra que no dice nada» y que la iluminación algo tenue podría no resaltar los colores de los platos.
Un detalle a considerar: Èter solo abre entre semana. El restaurante está cerrado sábados y domingos, en un horario que busca cuidar al equipo. Es importante tener esto en cuenta al planificar la visita.
Cocina y menú
La carta de Èter se basa en menús degustación totalmente renovados cada temporada. Actualmente ofrecen menús de 12 pases que giran alrededor de ingredientes locales y recetas globales, con un precio aproximado de 125 € por persona. Según la Guía Michelin, hay un «único menú degustación que cambia cinco veces al año»: cada itinerario estacional (Talo, Karpo, Ouros, Thalate…) explora productos diferentes –desde verduras de verano hasta sabores de montaña y del mar– bajo un mismo hilo temático.
Durante mi experiencia probé el menú de otoño (Ouros) y confirmé que se trata de una alta cocina elaborada. Los platos son creativos y técnicos: por ejemplo, una brandada de bacalao en tartaleta con miso picante, o un salmorejo de tomates asados con helado de pimiento y anguila ahumada. Hay influencias ibéricas mezcladas con toques internacionales (la crítica gastronómica destaca matices latinos y orientales en la propuesta). La ejecución es impecable, con ingredientes de primer nivel: es fácil imaginar jurel o mantarrayas de pesca sostenible convertidos en bocados memorables. Además, la filosofía es claramente sostenible: Èter apoya productores locales, trabaja con productos de temporada y cuida el medio ambiente en su menú.
El servicio de sala complementa la experiencia gastronómica. Mario Tofé, jefe de sala y sumiller, presenta cada vino con entusiasmo y dulzura; según entrevistas, explica las etiquetas «con una visión didáctica y dulzura» durante el maridaje. Este trato cercano e «empático» es precisamente lo que destaca la Guía Repsol: en Èter «la clientela se siente escuchada, atendida y mimada. La empatía es otro ingrediente» de la experiencia. Cada detalle –desde los snacks iniciales hasta el último bocado– invita a dejarse llevar por este concepto de «cocina como terapia».
Opiniones de clientes
Los comensales que han visitado Èter lo valoran casi unánimemente como una experiencia «espectacular». Los usuarios coinciden en resaltar la alta calidad de la comida y la atención: por ejemplo, destacan un «trato inmejorable» y platos «exquisitos», calificando la experiencia como “inmejorable”. Muchos elogian la presentación, la creatividad de los sabores y la explicación detallada de cada paso. Uno de los clientes resumió: «cada plato tiene una sofisticación y complejidad únicas… El jefe de sala es encantador, explica cada ingrediente… es un restaurante en el que te sientes relajado».
A continuación, un breve resumen de lo más destacado según las opiniones de usuarios y críticos, así como los puntos que algunos comensales aconsejan tener en cuenta:
Puntos fuertes de Èter
cocina muy creativa con menús siempre renovados; producto de calidad y presentaciones originales; trato de sala cercano y profesional (sumiller incluido); ambiente íntimo y tranquilo; reconocimientos nacionales (estrella Michelin, Sol Repsol) que avalan la propuesta; excelente relación calidad-técnica según muchos, dado el nivel gourmet ofrecido.
Aspectos a considerar
la decoración minimalista puede resultar demasiado discreta para quien espere colores vibrantes; algunos opinan que la luz es tenue y «los platos merecen brillar» más. También se comenta en algún caso que el ritmo de servicio puede ser lento en horas punta. El menú largo de 12 pases es generoso; un cliente indicó que, aunque le encantó todo, tal menú fue «quizás excesivo para una cena». Por último, el precio (unos 125€ por degustación) es elevado, por lo que es importante considerarlo dentro de tu presupuesto.
Consejos para reservar
Èter es muy popular, sobre todo después de su estrella Michelin; conviene reservar con semanas de antelación. Al tratarse de solo seis mesas, la disponibilidad es limitada. El horario solo entre semana (abierto de lunes a viernes, cerrado fines de semana) también influye en la demanda.
Conclusión
Con sus menús de temporada sorprendentes y servicio atento, Èter se ha convertido en una de las paradas obligadas para los amantes de la cocina de autor en Madrid. En mi experiencia personal, combina el rigor técnico de la alta cocina con un ambiente cercano, casi terapéutico, en el que cada bocado se explica con cariño. Recomiendo Èter tanto a madrileños curiosos como a visitantes de fuera que busquen una cena memorable fuera del circuito turístico habitual. Si te gustan las sorpresas creativas, la sostenibilidad y la hospitalidad profesional, merecerá la pena la inversión. Eso sí, ve con tiempo para disfrutar del viaje completo sin prisas, y prepárate para dejar tu paladar (y tu paladar exigente) muy satisfecho.


















